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- LA RECETA DE LOS JUEVES: Lomo de cerdo con glaseado ahumado de mezcal
De los hornos de tierra al plato: lomo de cerdo glaseado con mezcal, un homenaje a la cocina mexicana Dulce, ahumado y lleno de carácter, el mezcal trasciende la copa para convertirse en un ingrediente que transforma la cocina. En esta receta, el lomo de cerdo se viste de gala con un glaseado de miel de agave, cítricos, especias y mezcal artesanal, creando un plato donde cada rebanada cuenta una historia de fuego y tradición. El mezcal, conocido como “la bebida de los dioses”, se elabora desde hace más de cuatro siglos en hornos de piedra y tierra que concentran su esencia ahumada. Cada trago es el resultado de un proceso artesanal transmitido de generación en generación en pueblos mezcaleros de Oaxaca, Guerrero, Puebla y otros rincones del país. Hoy lo llevamos al terreno de la cocina para comprobar cómo este destilado puede convertirse en el protagonista de un platillo contemporáneo, manteniendo siempre su vínculo con las raíces. Ingredientes (4 porciones) 1 lomo de cerdo (700–800 g, limpio y sin exceso de grasa) 2 cucharadas de aceite de oliva extra virgen. 3 dientes de ajo picados finamente. 1 cucharadita de comino en polvo. 1 cucharadita de chile ancho en polvo (o paprika ahumada) 2 cucharadas de miel de agave. 80 ml de mezcal joven artesanal (preferiblemente de horno cónico o de tierra, con notas intensas) 2 cucharadas de jugo de naranja fresco. 1 cucharada de jugo de limón. Ralladura de 1 naranja. 1 ramita de canela (opcional, para perfumar la marinada) Sal de mar y pimienta negra recién molida al gusto. Cilantro fresco y gajos de naranja para decorar. Técnicas clave a considerar Marinado alcohólico : el mezcal ablanda las fibras y aporta aromas ahumados; se debe equilibrar con un ácido (cítricos) y un dulce (miel de agave). Sellado : dorar la carne a fuego alto para crear una costra protectora que concentre jugos y sabores. Glaseado progresivo : barnizar varias veces durante la cocción en horno para lograr capas de sabor brillante y profundo. Reposo : cubrir la carne después de hornear y dejar reposar; esto asegura jugosidad al momento de cortar. Preparación paso a paso Paso 1. Preparar la marinada. En un tazón mezcla el mezcal, la miel de agave, el jugo de naranja y limón, la ralladura, el ajo, el comino, el chile en polvo y la ramita de canela. Prueba el equilibrio: debe sentirse el ahumado del mezcal, el frescor de los cítricos y el dulzor ligero de la miel. Paso 2. Marinar el lomo. Coloca el lomo en una bolsa hermética o recipiente y cúbrelo con la marinada. Refrigera por un mínimo de 2 horas; lo ideal es dejarlo toda la noche. A mitad de tiempo, voltea el lomo para asegurar que la carne absorba los sabores de manera uniforme. Paso 3. Sellar la carne. Retira el lomo de la marinada (reserva el líquido). En una sartén amplia, calienta el aceite de oliva a fuego medio-alto. Dora el lomo por todos sus lados hasta formar una costra caramelizada; este paso es crucial para la textura final. Paso 4. Hornear y glasear. Precalienta el horno a 180 °C. Coloca el lomo sellado en una charola para hornear y barnízalo con la marinada reservada. Hornea entre 25 y 30 minutos, pincelando cada 8–10 minutos para formar un glaseado brillante y jugoso. Paso 5. Reposo y presentación. Retira el lomo y cúbrelo con papel aluminio. Deja reposar 10 minutos para que los jugos se redistribuyan. Rebana en medallones y sirve con cilantro fresco y gajos de naranja. Recomendaciones de la chef Equilibrio de sabor : si tu mezcal es muy intenso, mézclalo con una parte de tequila blanco para suavizar el perfil sin perder carácter. Guarniciones sugeridas : acompaña con puré de camote horneado o esquites con epazote; ambos aportan dulzor y frescura que contrastan con lo ahumado. Versión vegetariana : sustituye el lomo por setas portobello grandes o calabaza mantequilla; aplicando la misma marinada y glaseado, lograrás un resultado espectacular. Presentación con impacto : sirve el lomo en una tabla de madera y coloca hierbas frescas de romero encendidas al costado; el humo realzará la experiencia aromática. Maridaje : la mejor compañía es un mezcal joven servido en jícaras de barro. Para quienes prefieran vino, un Pinot Noir ligero complementa la receta de manera elegante. Un cierre que invita a la mesa Este lomo de cerdo glaseado con mezcal demuestra cómo un destilado ancestral puede convertirse en ingrediente clave de la cocina contemporánea. Cada bocado es un viaje sensorial: el humo del agave, el dulzor del agave mielado y la frescura de los cítricos se unen para contar una historia de tradición y creatividad. Cocinar con mezcal es un homenaje a los pueblos que lo producen y una invitación a seguir explorando las infinitas posibilidades de la gastronomía mexicana.
- LA RECETA DE LOS JUEVES: ENCHILADAS POBLANAS Mole, Memoria y Maíz en Cada Bocado
Enchiladas Poblanas de Pollo con Mole Tradicional, Queso Fresco y Crema Ácida Las enchiladas poblanas no son un platillo cualquiera: son historia viva sobre un plato. Con su mole oscuro, espeso y cargado de especias, esta receta representa la riqueza cultural de Puebla y el ingenio de la cocina mexicana. Aquí las presentamos rellenas de pollo jugoso, bañadas en un mole profundo y dulzón, terminadas con queso fresco, crema y un toque de cilantro crujiente. Origen y Significado El mole poblano es uno de los estandartes gastronómicos de México. Nacido de la fusión entre ingredientes prehispánicos y técnicas coloniales, se dice que fue creado en un convento poblano con lo mejor de la despensa disponible: chiles secos, especias, semillas, frutos secos y chocolate. Servido tradicionalmente con guajolote o pollo, este mole se ha adaptado con orgullo a las enchiladas, convirtiéndose en una versión generosa y cotidiana de una receta majestuosa. La combinación de la tortilla suave, el pollo desmenuzado y el mole profundo es reconfortante y festiva. INGREDIENTES (4 personas / 8 enchiladas) Para el relleno: 2 pechugas de pollo cocidas y desmenuzadas. 1/4 cebolla blanca. 1 hoja de laurel. Sal al gusto. Para las enchiladas: 8 tortillas de maíz (preferiblemente del día anterior) 1 taza de aceite vegetal (para freír suavemente las tortillas) Para el mole poblano casero (versión simplificada): 3 chiles mulato. 2 chiles pasilla. 2 chiles ancho. 2 cucharadas de ajonjolí. 1/4 taza de cacahuates tostados sin sal. 1/4 taza de almendras. 1 tortilla de maíz tostada. 1/2 bolillo o pan duro frito. 1 plátano macho maduro frito (opcional, para dulzor) 2 tomates medianos. 1/4 cebolla. 2 dientes de ajo. 1 tablilla pequeña de chocolate de metate (o chocolate mexicano para mesa) 1/2 cucharadita de canela. 2 clavos de olor. 3 pimientas gordas. 1/2 cucharadita de anís. 3 tazas de caldo de pollo. 1 cucharada de manteca o aceite. Sal al gusto. Para servir: 1/2 taza de crema ácida espesa. 1/2 taza de queso fresco desmoronado. Hojas de cilantro fritas o tostadas al horno. Ajonjolí tostado (opcional) PREPARACIÓN 1. Cocer el pollo. Hierve las pechugas con cebolla, laurel y sal hasta que estén suaves. Deshebra y reserva. 2. Preparar el mole poblano. Quita semillas y venas a los chiles secos. Fríelos ligeramente en aceite hasta que inflen. Hidrátalos en agua caliente durante 15 minutos. Asa el tomate, cebolla y ajo. Fríe los frutos secos, tortilla y pan en una cucharada de manteca. Licúa todo junto con las especias, chocolate y un poco de caldo. Cuela la mezcla y cocina en una olla con manteca por 25 minutos, a fuego bajo, moviendo constantemente. Agrega más caldo si es necesario para ajustar la textura. Sal al gusto. 3. Freír las tortillas ligeramente. Calienta aceite en una sartén y pasa las tortillas una por una por unos segundos para suavizarlas sin que se hagan crujientes. Escurre en papel absorbente. 4. Armar las enchiladas. Rellena cada tortilla con pollo, enróllalas y colócalas en un plato o charola caliente. Baña con abundante mole caliente. 5. Decorar y servir. Agrega crema en hilos, espolvorea queso fresco, coloca cilantro crujiente encima y, si gustas, un poco de ajonjolí tostado. TOQUES DE CHEF YERIKA Para lograr un sabor más profundo en el mole, agrega una cucharada de pasta de miso blanco o un chorrito de salsa de soya oscura durante la cocción final. El cilantro crujiente se logra fritando las hojas limpias en aceite caliente por 3–5 segundos y escurriéndolas sobre papel. Si el mole se prepara con anticipación, deja reposar una noche: los sabores se integran mucho mejor al día siguiente. Puedes presentar este platillo como "Enchiladas de Mole con Pollo Confitado" si lo adaptas a un menú más elegante. Estas enchiladas no solo alimentan, conmueven. Su aroma, textura y profundidad evocan celebraciones, cocinas antiguas y manos amorosas. Es un platillo que honra la tradición sin miedo a reinterpretarla. Perfecto para una cena especial, una comida familiar o un menú que busque contar una historia con cada bocado.
- El Tlapique: Sabiduría, sabor e historia de Xochimilco
Tlapique de pescado en el mercado de Xochimilco. Fotografía proporcionada gracias a HuachinangoALaVeracruzana En la variada riqueza gastronómica de México, existen platillos que son testimonio vivo de la sabiduría prehispánica. Uno de ellos es el tlapique , cuyo nombre proviene del náhuatl tlapictli , que significa “cosa envuelta en hojas de maíz”. Aunque a simple vista pueda recordar a un tamal, el tlapique es mucho más que eso: es una técnica ancestral de cocción que nació en los paisajes lacustres de Xochimilco, Tláhuac y Culhuacán. Orígenes y evolución prehispánica En su forma original, el mextlapique se elaboraba con pequeños peces de las lagunas, como charales, carpitas aztecas, ajolotes, renacuajos o ancas de rana. Estos ingredientes se combinaban con nopales, epazote, verduras y chiles, para después envolverse cuidadosamente en hojas de maíz (totomoxtle) y cocinarse directamente sobre el comal o entre brasas. Con el paso de los siglos y la pérdida de muchas especies acuáticas, el tlapique se ha adaptado a los tiempos modernos. Hoy encontramos versiones con filetes de pescado, pollo, mollejas, tripas, vegetales o combinaciones de ingredientes locales que mantienen vivo su espíritu comunitario y chinampero. El ajolote y su conexión cultural Dentro de la memoria gastronómica del tlapique, existe una variante histórica con ajolote ( Ambystoma mexicanum ) , especie endémica de Xochimilco que fue considerada un manjar ritual. Sin embargo, debido a la crítica situación de conservación de este animal —en peligro de extinción por la contaminación, la pérdida de hábitat y la caza—, esta versión se mantiene como testimonio histórico y como recordatorio de la importancia de preservar la biodiversidad y los ecosistemas chinamperos. Recetas emblemáticas de tlapique Tlapique de pescado (versión tradicional tipo Profeco) Ingredientes: totomoxtle, manteca (opcional), nopales, cebolla, epazote, quelites, jitomate, chile guajillo, filetes de carpa o mojarra y sal. Método: se envuelven todos los ingredientes en hoja de maíz y se tateman en comal durante 30 minutos. Versión del Chef Gerardo Vázquez Lugo (Animal Gourmet) Ingredientes: mojarra entera o en filetes, calabaza, cebolla, elote, jitomate, chile serrano, epazote y aceite de oliva. Método: se tatema en hoja de maíz hasta lograr una cocción jugosa y aromática. Tlapique prehispánico vegetariano con xoconostle y nopal (Masa Americana) Ingredientes: nopales, xoconostle, chile de árbol, epazote. Método: todo se envuelve en hoja de maíz y se tatema, logrando un sabor ácido y herbal único. Mextlapique de ajolote (histórico) Registrado en fuentes tradicionales, hoy se considera parte del acervo cultural más que de la cocina cotidiana. Receta práctica de Tlapique de Pescado al estilo casero Rinde: 4 porciones. Tiempo de preparación: 45 minutos. Ingredientes: 4 filetes de pescado blanco (carpa o mojarra) 8 hojas de maíz secas (totomoxtle), remojadas y suavizadas 2 nopales cortados en tiras 2 jitomates en rodajas 1 chile guajillo desvenado y en tiras 1 cebolla en julianas 4 ramas de epazote fresco Sal y pimienta al gusto Un chorrito de aceite (manteca o aceite de oliva, según preferencia) Procedimiento: Suaviza las hojas de maíz remojándolas en agua caliente hasta que sean flexibles. Coloca dos hojas superpuestas y en el centro un filete de pescado. Añade nopales, jitomate, chile guajillo, cebolla y una rama de epazote. Rocía con un poco de aceite, sal y pimienta. Envuelve el tlapique y asegura los extremos. Cocina sobre comal a fuego medio-bajo o directamente en brasas durante 25-30 minutos, volteando a la mitad. Sirve caliente, acompañado de salsa molcajeteada y tortillas recién hechas. Valor cultural y gastronómico El tlapique es más que un platillo: es un símbolo de la unión entre agua, tierra y chinampas. Su técnica de cocción rescata la relación de respeto entre el ser humano y la naturaleza, y mantiene viva la identidad mesoamericana en cada bocado. Degustar un tlapique en Xochimilco, en mercados como Jamaica o La Merced, o en comunidades como San Gregorio Atlapulco, es una experiencia que conecta con la historia, la memoria y la cultura viva de México. El tlapique no es un simple “envuelto”: es una herencia gastronómica que resiste al tiempo, adaptándose sin perder su esencia. En cada hoja de maíz tatemada, en cada aroma de epazote y chile, se encuentra la sabiduría de generaciones que supieron aprovechar lo que la tierra y el agua ofrecían. Recuperar y preparar un tlapique en casa es un acto de memoria y de amor por la cocina ancestral.
- Huacatay: la “albahaca negra” peruana y su rol en la cocina andina
El huacatay es una pieza clave en la identidad de platos icónicos de la cocina andina En el corazón de la cocina andina, hay hierbas que cuentan historias y transmiten identidad. El huacatay, conocido también como “albahaca negra” o “menta negra”, es uno de esos ingredientes que, aunque modesto en apariencia, ha dejado una huella profunda en la gastronomía peruana. Su aroma y sabor únicos lo convierten en un puente entre las tradiciones ancestrales y las mesas contemporáneas. Breve historia El huacatay ( Tagetes minuta ) es originario de las regiones altoandinas de Perú y Bolivia, aunque su cultivo se extiende por Ecuador, Chile y el noroeste argentino. Desde tiempos preincaicos, ha sido apreciado no solo por su aporte culinario, sino también por sus propiedades medicinales. En las comunidades rurales, se usaba fresco, seco o en infusión para aliviar malestares estomacales, combatir resfriados y como repelente natural de insectos. Su presencia en la cocina peruana se consolidó gracias a su versatilidad, adaptándose tanto a recetas tradicionales como a propuestas de alta cocina . Perfil aromático y características El huacatay tiene un aroma intenso y complejo, descrito como una mezcla entre albahaca, menta, estragón y limón. Su sabor es fresco, herbáceo y con sutiles notas dulces y anisadas. Esta combinación lo hace perfecto para equilibrar y potenciar preparaciones con ajíes, tubérculos y carnes. Las hojas son alargadas, de un verde intenso, con glándulas que liberan aceites esenciales responsables de su fragancia característica. Usos en la cocina andina En la gastronomía peruana, el huacatay es protagonista en platos icónicos: Ocopa arequipeña : salsa espesa a base de huacatay, maní, ají amarillo, queso fresco y hierbas, que acompaña tradicionalmente a las papas. Crema de huacatay : salsa verde servida con carnes a la parrilla o pollo a la brasa. Pachamanca : cocción ancestral bajo tierra donde el huacatay aromatiza carnes y vegetales. Locros y guisos : en sopas espesas o estofados, aporta frescura y balancea sabores intensos. Ajiacos y chupes : su frescura realza caldos espesos y cremosos típicos de la sierra. Adobos y marinados : mezclado con ajíes y vinagre para carnes, especialmente cordero y cuy. Anticuchos : en marinadas de corazón de res para aportar un matiz herbal y cítrico. Salsas para pescados y mariscos : emulsiones de huacatay con limón y aceite de oliva para platos costeños con toque andino. Reinterpretaciones modernas : aceites aromáticos para ensaladas, mayonesas infusionadas, mantequillas compuestas y bases para risottos o pastas con fusión peruana. Postres creativos : helado de huacatay, mousses y cremas para acompañar chocolate o frutas tropicales. Valor nutricional y beneficios El huacatay contiene vitamina C, hierro, calcio, potasio y antioxidantes. En la medicina tradicional, se utiliza como antiinflamatorio, digestivo, antimicrobiano y para aliviar problemas respiratorios. Además, su aceite esencial es un repelente natural contra insectos, razón por la cual en las zonas rurales también se cultiva cerca de las casas. Cultivo y disponibilidad Aunque crece de manera silvestre en los Andes, también puede cultivarse en huertos caseros en climas templados y soleados. Requiere suelos bien drenados y un riego moderado. Fuera de Perú, se encuentra en tiendas de productos latinoamericanos, ya sea fresco, congelado, seco o en pasta concentrada, que conserva gran parte de su aroma. Recomendaciones de Chef Yerika Usar con moderación : su sabor es potente; demasiada cantidad puede opacar otros ingredientes. Combinar con ají amarillo o rocoto : juntos logran un balance perfecto entre picante y frescor herbal. Respetar el punto de cocción : para salsas, añadirlo al final de la cocción o en crudo para conservar su aroma. Probar en preparaciones frías : en vinagretas, dips y aceites infusionados, su perfil aromático resalta aún más. Experimentar en fusión : huacatay en pesto para pastas, en hummus, en sopas cremosas de verduras o como aderezo de ensaladas de quinoa. Buscar producto fresco : aunque la pasta de huacatay es muy práctica, el fresco ofrece notas más brillantes y menos amargas. El huacatay no es solo una hierba aromática; es un símbolo vivo de la cocina andina. Su sabor único, su versatilidad y su legado cultural lo han convertido en un ingrediente esencial que une pasado y presente. Ya sea en una receta tradicional o en una creación de autor, el huacatay sigue demostrando que la identidad culinaria de los Andes se expresa en cada hoja.
- LA RECETA DE LOS JUEVES: PUERCO EN ADOBO ESTILO CHEF YERIKA
Puerco en adobo. Un platillo con carácter, memoria y alma mexicana El aroma del adobo es una promesa: algo se está cocinando lento, con intención, con historia. Este platillo es eso. Un viaje directo al corazón de la cocina mexicana, donde el chile seco y la carne de cerdo se funden en una danza de fuego, tierra y tiempo. UN POCO DE HISTORIA El adobo es una de las técnicas más antiguas y representativas de la gastronomía mexicana. Su origen se remonta a la época prehispánica, cuando se usaban chiles, vinagre y especias para conservar y sazonar carnes. Con la llegada de los españoles, el adobo adoptó nuevos ingredientes como la canela, el clavo y el vinagre de frutas, dando lugar a una gran variedad de versiones regionales. En estados como Puebla, Oaxaca, Michoacán y Guerrero, el adobo es parte del lenguaje cotidiano de la cocina: se encuentra en tamales, guisos, tacos y moles. El cerdo, por su sabor profundo y grasa noble, se convirtió en una de las carnes favoritas para este tipo de preparaciones. Esta versión, inspirada en esas raíces, le da un giro con un toque moderno y balanceado, pensado para destacar en un menú actual sin perder el alma tradicional. Es un platillo que abraza lo rústico y lo refinado por igual. Porciones: 6. Tiempo total: 2.5 horas (incluyendo marinado) Dificultad: Media . I deal para: Plato fuerte acompañado de arroz, frijoles o tortillas hechas a mano. INGREDIENTES Para la carne: 1.2 kg de lomo o pierna de cerdo (puede ser maciza, sin hueso), en cubos medianos. 2 cucharadas de vinagre blanco o de manzana. 1 cucharadita de sal de mar. 1 hoja de laurel. Agua suficiente para cocer (si se precocina) Para el adobo: 4 chiles guajillo secos, sin semillas ni venas. 2 chiles anchos secos, sin semillas ni venas. 1 chile pasilla (opcional, para más profundidad) 1 chile chipotle seco o en adobo (según nivel de picante deseado) 2 dientes de ajo grandes. 1/2 cebolla blanca. 1/2 taza de jugo de naranja natural. 2 cucharadas de vinagre de manzana. 1 cucharadita de comino molido. 1/2 cucharadita de orégano seco. 1/4 cucharadita de clavo de olor molido 1 pizca de canela (no más de 1/8 cdita) Sal al gusto. 1 cucharada de azúcar mascabado o piloncillo rallado. 1/2 taza de caldo de cerdo o agua (para licuar) 2 cucharadas de manteca de cerdo o aceite vegetal para freír. PREPARACIÓN PASO A PASO 1. Preparar los chiles del adobo: Tuesta ligeramente los chiles secos en un comal o sartén caliente sin quemarlos (10–15 segundos por lado). Luego, hidrátalos en agua caliente durante 10 minutos. Escúrrelos y resérvalos. 2. Cocinar el cerdo (opcional): Puedes cocer la carne previamente con agua, sal, vinagre y hoja de laurel durante 30–35 minutos para suavizarla, o usarla directamente cruda si prefieres dorarla y luego cocerla en el adobo. 3. Hacer el adobo: Licúa los chiles hidratados con el ajo, cebolla, jugo de naranja, vinagre, especias, azúcar mascabado, caldo o agua. La mezcla debe ser espesa, tersa y de color rojo oscuro. 4. Freír el adobo: En una cazuela amplia, calienta la manteca o el aceite. Cuela el adobo sobre la cazuela para obtener una textura más fina. Cocina a fuego medio por 8–10 minutos, moviendo constantemente hasta que tome brillo y se concentre el sabor. Prueba y ajusta de sal. 5. Integrar la carne: Agrega la carne (precocida o cruda) al adobo. Si está cruda, añade 1 taza extra de caldo o agua y cocina tapado a fuego bajo por 40–50 minutos hasta que esté suave y se impregne del adobo. Si la carne ya estaba cocida, bastarán 15–20 minutos para que se mezclen los sabores. 6. Reposo: Apaga el fuego y deja reposar el guiso 10 minutos antes de servir para que el adobo espese ligeramente y la carne absorba los sabores. TOQUES DE CHEF YERIKA Para elevar el perfil aromático, puedes infusionar la manteca de cerdo con una ramita de tomillo o hoja de aguacate antes de añadir el adobo. Agrega una cucharada de pasta de miso blanco o salsa de soya ligera al adobo si deseas un golpe extra de umami sin que sepa a cocina asiática. Si es para evento o catering, sirve en hoja de plátano con arroz con cilantro-lima y crema de frijol negro de fondo. En versión taquera, desmenuza la carne y termina en plancha para darle un dorado extra antes de montar en tortilla caliente. Puedes vestir el plato con un toque de perejil arriba, decorar también con menta. MARIDAJE Y ACOMPAÑAMIENTOS SUGERIDOS Arroz rojo, arroz con epazote o arroz de ajo y mantequilla, Frijoles refritos o frijoles de olla con epazote, Cebollas encurtidas con habanero o escabeche de zanahoria, Tortillas de maíz nixtamalizado, sopes o tamalitos, Marida bien con una cerveza artesanal ámbar, vino tinto joven o aguas frescas de tamarindo, jamaica o naranja con hierbabuena, Hay recetas que no solo se cocinan: se heredan, se recuerdan, se sienten. El puerco en adobo es una de ellas. Pero cuando se interpreta con respeto, técnica y una pizca de atrevimiento, se transforma en un plato que puede habitar tanto una fonda como una mesa elegante. Este platillo no es solo comida: es un relato hecho de chile, fuego y tiempo.
- LA RECETA DE LOS JUEVES: Camarones con Mole Verde y Tocino. Tradición y Atrevimiento en un Solo Bocado.
Jugosos camarones envueltos en tocino, rellenos de queso crema y bañados en un mole verde sedoso con vegetales salteados Una receta que rompe esquemas: camarones rellenos de queso crema y envueltos en tocino crujiente, acompañados de un mole verde suave y profundo. Un platillo que juega con la textura, el sabor y la emoción. INTRODUCCIÓN E HISTORIA Este platillo nace del deseo de unir dos mundos: la sofisticación de una preparación con mariscos y el carácter ancestral de los moles mexicanos. El camarón, con su sabor limpio y marino, se transforma al envolverlo en tocino crujiente y combinarlo con la untuosidad del queso crema. Pero el verdadero hilo conductor es el mole verde , una joya poco explorada fuera de México, elaborado con hierbas frescas, pepita de calabaza, tomatillo y chile. Esta receta fue concebida como un homenaje a la cocina del centro-sur de México, donde el mole verde se sirve con carnes suaves como pollo o cerdo. Aquí se rompe el molde: se pone en diálogo con el mar, el fuego y el queso, logrando un resultado atrevido pero balanceado. Ideal como plato fuerte elegante o para una cena con sabor auténtico pero sorprendente. DESARROLLO Y RECETA COMPLETA Rinde para: 4 personas. Tiempo total: 45 minutos. Dificultad: Media. INGREDIENTES Para los camarones: 16 camarones grandes (U15 o U20), pelados y desvenados, con cola. 8 tiras de tocino ahumado, cortadas por la mitad. 120 g de queso crema (temperatura ambiente) Palillos de madera (remojados en agua) Sal y pimienta al gusto. Para el mole verde: 5 tomatillos verdes, pelados y lavados. 2 chiles serranos (o al gusto) 1/2 taza de pepita de calabaza (tostada y sin sal) 1/4 taza de hojas de cilantro fresco 1/4 taza de hojas de epazote (opcional) 1/4 taza de hojas de espinaca o acelga. 1/4 cebolla blanca. 1 diente de ajo. 1 taza de caldo de pollo o mariscos. 1 cucharada de manteca o aceite vegetal. Sal al gusto. Para los vegetales salteados: 1 calabacita en medias lunas. 1/2 pimiento rojo en tiras. 1/2 cebolla morada en julianas. 1 cucharada de aceite de oliva. Sal y pimienta. PREPARACIÓN 1. Preparar los camarones: Realiza un corte superficial en la parte dorsal del camarón para abrirlo ligeramente sin romperlo del todo. Rellena con una pequeña porción de queso crema. Envuelve cada camarón con media tira de tocino y sujétalo con un palillo. Salpimienta ligeramente. 2. Sellar los camarones: Calienta una sartén grande o una plancha a fuego medio-alto. Cocina los camarones por ambos lados hasta que el tocino esté dorado y crujiente (aproximadamente 2-3 minutos por lado). Retira y reserva. 3. Elaborar el mole verde: En una olla mediana, hierve los tomatillos y los chiles por 8 minutos o hasta que estén suaves. Escurre. Licúa los tomatillos cocidos junto con las pepitas, cilantro, epazote, espinaca, ajo, cebolla y el caldo hasta obtener una salsa espesa y tersa. En una cazuela, calienta la manteca o aceite. Vierte la mezcla licuada y cocina a fuego medio-bajo por 10-12 minutos, moviendo constantemente hasta que espese y adquiera un tono verde más profundo. Ajusta de sal y reserva caliente. 4. Saltear los vegetales: En otra sartén, calienta aceite de oliva y saltea la calabacita, cebolla y pimiento rojo durante 5-6 minutos hasta que estén al dente. Sazona con sal y pimienta. 5. Montaje: Coloca una cama de mole verde caliente en cada plato. Acomoda los camarones encima, de forma ordenada. Añade los vegetales salteados al lado o alrededor como guarnición. Si se desea, espolvorea con un poco de pepita tostada o unas gotas de jugo de limón fresco al final. CONSEJOS DE CHEF YERIKA Si el mole queda muy espeso, puedes aligerarlo con un poco más de caldo caliente o agua. El queso crema puede aromatizarse previamente con ralladura de limón, chipotle molido o hierbas finas para añadir más complejidad. Puedes hornear los camarones por 10 minutos a 180°C si prefieres evitar la sartén o buscas una cocción más pareja del tocino. El mole verde también se puede preparar con hoja santa si buscas un perfil más oaxaqueño o con chile poblano asado para hacerlo más robusto. Este platillo se marida perfectamente con un vino blanco seco, una cerveza clara o una margarita con sal de pepita tostada. Un plato como este no solo resalta la riqueza del mole verde tradicional, sino que también lo proyecta hacia una cocina más audaz, creativa y contemporánea . El contraste entre el dulzor y la salinidad del tocino, la suavidad del queso y la frescura de las hierbas hace que cada bocado sea una experiencia. Perfecto para sorprender, para reinterpretar la tradición o para rendir homenaje a la cocina mexicana desde una mirada distinta, este platillo equilibra técnica, memoria y sabor con elegancia y fuerza.
- LA RECETA DE LOS JUEVES: FAJITAS QUE HABLAN CON TRADICIÓN, SABOR Y UNA MARINADA INOLVIDABLE
Fajitas de pollo con rica marinada Hay platos que no necesitan presentación porque su aroma los precede. Crujientes al fuego, aromáticas con cada chispa de calor, y cargadas de historia, son una celebración viva de la cocina mestiza que une el norte de México con el sur de Texas. Su origen se remonta a los vaqueros y trabajadores del campo que, con cortes sencillos y pocos ingredientes, lograban comidas memorables alrededor del fogón. En esta versión, honro esa tradición con una marinada que eleva los sabores sin complicarlos. Con notas cítricas, ahumadas y un toque especiado, esta receta no solo transforma el ingrediente principal, sino que convierte cada bocado en una conversación entre fuego, cultura y sazón. Fajitas a la Plancha con UNA Marinada Rica Rinde: 4 personas. Tiempo total: 30 minutos + marinado. Nivel: Fácil a intermedio. Ingredientes para las fajitas. 1.5 kg de carne de res (arrachera, bavette o flank steak), pollo o vegetales mixtos. (portobello, pimientos, berenjena) 1 cebolla blanca grande, cortada en juliana gruesa. 2 pimientos (rojo y amarillo), cortados en tiras. 1 cucharada de aceite vegetal o de aguacate. Sal de mar y pimienta negra al gusto. Para servir. Tortillas de maíz o harina, calientes. Cebolla morada encurtida. Guacamole o aguacate majado con sal y limón. Crema fresca con ralladura de lima (opcional) Limones partidos para exprimir. Marinada Rica para Fajitas Rinde para aproximadamente 1.5 kg de carne, pollo o vegetales. Tiempo de marinado recomendado: Carne de res: 6 a 12 horas. Pollo: 2 a 6 horas. Vegetales u hongos: 30 minutos a 1 hora. Ingredientes. 1/3 taza (80 ml) de jugo de lima fresco (o jugo de limón) 1/4 taza (60 ml) de aceite vegetal o de aguacate. 3 cucharadas de salsa de soya baja en sodio. 2 cucharadas de vinagre de manzana. 1 cucharada de miel de abeja o azúcar mascabado. 1 cucharada de salsa Worcestershire. 2 dientes de ajo frescos, picados finamente o rallados. 1 cucharadita de comino molido. 1 cucharadita de orégano seco (preferentemente mexicano) 1 cucharadita de chile en polvo o paprika ahumada. 1/2 cucharadita de pimienta negra molida. 1/4 cucharadita de canela molida. Ralladura de 1 lima o limón (opcional pero recomendado) Instrucciones para la marinada En un bowl grande, mezcla todos los ingredientes líquidos: jugo de lima, aceite, salsa de soya, vinagre, miel y salsa Worcestershire. Agrega el ajo rallado, comino, orégano, chile en polvo, pimienta y canela. Incorpora la ralladura de lima si la usas. Prueba y ajusta el sabor: más miel si es carne roja, más lima si es pollo. Coloca la carne o vegetales en una bolsa Ziploc o recipiente hermético. Cubre con la marinada. Refrigera el tiempo recomendado según el ingrediente. Antes de cocinar, escurre ligeramente sin secar. Cocina en sartén caliente, plancha o parrilla hasta caramelizar bien la superficie. Preparación de las fajitas Retira la carne o vegetales del refrigerador y deja atemperar por 20 minutos. En una sartén grande o plancha a fuego alto, añade una cucharada de aceite. Cocina primero la carne o los vegetales hasta dorar bien. No muevas demasiado para que se forme costra. Retira y reserva. En la misma sartén, agrega las cebollas y pimientos. Saltea con una pizca de sal hasta que estén suaves y ligeramente dorados. Reincorpora la carne o vegetales a la sartén y mezcla todo para integrar sabores. Sirve caliente acompañado de tortillas, guacamole y los complementos sugeridos. Tips de Chef Yerika Esta marinada se adapta perfecto a carne de res (arrachera, bavette), pollo o incluso vegetales. Para hongos, añade un chorrito extra de salsa de soya al final de la cocción para intensificar el umami. Puedes sustituir el chile en polvo por chile guajillo seco molido o añadir pasta de achiote diluida en jugo de naranja agria para un perfil más mexicano. El toque de canela es sutil pero esencial para balancear las especias. Añade 1 cucharada de mostaza Dijon si deseas un perfil más sofisticado, ideal con vegetales o pollo. Deja reposar la carne 5 a 10 minutos antes de cortar para preservar jugos. Sirve con crema con ralladura de lima, tortillas tostadas y cebolla encurtida para una experiencia completa. Las fajitas tienen esa magia de unir lo simple con lo memorable. Con una buena marinada, una cocción con intención y los acompañamientos justos, se transforman en algo más que una comida: se convierten en una experiencia. Esta receta no busca reinventar la tradición, sino honrarla con ingredientes que hablen por sí solos. Ya sea en una reunión con amigos, una cena casual o un antojo de fin de semana, estas fajitas son un homenaje al fuego, al sabor y a la historia que traen consigo.
- LA RECETA DE LOS JUEVES: FLAN DE CHOCOLATE CON CAJETA estilo Chef Yerika
Flan de Chocolate: Una versión sedosa y elegante del clásico de siempre El flan es uno de esos postres que atraviesan generaciones. Es un básico en las sobremesas mexicanas, pero también un lienzo perfecto para reinterpretaciones más contemporáneas. En esta versión, lo transformamos en un flan de chocolate profundo, con cuerpo, cremoso y con una textura aterciopelada que lo convierte en una joya de la repostería moderna. Como siempre en la cocina de Chef Yerika, el equilibrio lo es todo: este flan es rico en sabor pero ligero al paladar, con el dulzor justo y el amargor sutil del chocolate semiamargo. El resultado es elegante, reconfortante y perfecto para una ocasión especial o para elevar el postre de un menú diario. Rinde: 10–12 porciones. Tiempo total: 1 hora + enfriado. Dificultad: Media. Textura esperada: sedosa, firme pero delicada al corte. Ingredientes Para el caramelo de cajeta: 8 oz (1 taza) de cajeta (puede ser de leche de cabra o de vainilla) 2 oz (¼ taza) de agua caliente (opcional, para aligerar la cajeta si está muy espesa) Para el flan: 6 huevos enteros grandes (a temperatura ambiente) 1 lata (14 oz) de leche condensada. 1 lata (12 oz) de leche evaporada. 8 oz (1 taza) de crema para batir (puede sustituirse por leche entera) 6 oz (¾ taza) de chocolate semiamargo (mínimo 60% cacao), picado. 1 cucharadita de extracto de vainilla o vainilla mexicana. Una pizca de sal. Preparación Preparar el caramelo de cajeta: Vierte la cajeta en el fondo de un molde para flan o flanera grande (9–10 pulgadas de diámetro). Si está muy espesa, mézclala previamente con un poco de agua caliente. Distribuye bien por todo el fondo y parte baja de las paredes. Reserva. Derretir el chocolate: Funde el chocolate a baño maría o en intervalos cortos en el microondas. Deja entibiar. Preparar la mezcla del flan: En una licuadora o bol grande, mezcla los huevos, leche condensada, leche evaporada, crema, vainilla, sal y el chocolate derretido ya tibio. Licúa o bate hasta obtener una mezcla uniforme y sin burbujas. Verter y hornear: Vierte la mezcla sobre la cajeta en el molde. Cubre con papel aluminio. Coloca el molde dentro de una charola con agua caliente (baño maría). Hornea a 325 °F (160 °C) durante 55–65 minutos o hasta que el centro esté ligeramente firme pero tiemble al mover. Enfriar y desmoldar: Deja enfriar a temperatura ambiente, luego refrigera mínimo 6 horas o toda la noche. Para desmoldar, pasa un cuchillo delgado por las orillas y voltea sobre un platón profundo. Consejos de la Chef Yerika No sobrebatas los huevos o incorporarás aire que creará burbujas en el flan. Si deseas un flan ultra fino, cuela la mezcla antes de verterla en el molde. El baño maría no debe hervir violentamente; cuida que el agua se mantenga caliente pero sin burbujas agresivas. Para decoración: sirve con crema batida con cacao, nueces tostadas o ralladura de chocolate amargo. Variantes creativas al estilo Yerika Flan de Chocolate y Café de Olla: Agrega 1 cucharadita de café instantáneo o 2 oz de café de olla concentrado a la mezcla antes de hornear. Puedes infusionar la leche evaporada con canela y clavo. Flan de Chocolate Picante: Agrega ¼ cucharadita de chile ancho molido o chile pasilla tostado y molido para un toque ahumado. También puedes usar una pizca de chile chipotle en polvo. Flan de Chocolate Blanco y Vainilla: Sustituye el chocolate oscuro por chocolate blanco (usa 6 oz) y aumenta la vainilla a 1½ cucharaditas. Cubre con un caramelo de naranja o maracuyá. Flan de Chocolate y Plátano Macho: Agrega ½ plátano macho maduro cocido a la mezcla antes de licuar. Sirve con salsa de ron oscuro. Mini flanes individuales para catering: Divide la mezcla en moldes individuales (ramekins o moldes de aluminio), hornea 35–40 minutos. Perfectos para porciones controladas o servicio a gran escala. Este flan de chocolate estilo Chef Yerika es una muestra de cómo lo clásico puede reinventarse sin perder su esencia. Con técnica precisa y una selección cuidada de ingredientes, logramos un postre elegante, profundo y perfectamente equilibrado, ideal tanto para sorprender en una cena especial como para consentirse cualquier día de la semana. Te invito a prepararlo con calma, a disfrutar cada etapa del proceso y, sobre todo, a compartirlo. Porque en cada cucharada, como en toda buena cocina, hay historia, cariño y sabor. ¿Te animas a darle tu propio giro? Puedes explorar las variantes con café, especias o frutas, o simplemente disfrutarlo así: puro, oscuro, y lleno de carácter.
- Chef Yerika Muñoz, figura destacada en la edición de julio 2025 de Mundo Ejecutivo México San José, CA / Ciudad de México.
MUNDO EJECUTIVO EDICIÓN 558 - JULIO 2025 - CHEF YERIKA MUÑOZ La reconocida chef internacional Yerika Muñoz , especialista en cocina mexicana y peruana, ha sido destacada en la edición de julio 2025 de la revista Mundo Ejecutivo México , una de las publicaciones de negocios más influyentes del país de México. La entrevista, publicada en la página 70 de la edición digital e impresa, explora la visión de Chef Yerika sobre el impacto de la inteligencia artificial en la gastronomía contemporánea , así como su experiencia como chef ejecutiva, consultora y creadora de conceptos culinarios que fusionan tradición, tecnología e innovación. A través de esta entrevista, Mundo Ejecutivo reconoce el papel de Chef Yerika como una voz relevante en la evolución de la industria gastronómica latinoamericana. Su enfoque, que entrelaza técnicas ancestrales con novedosas herramientas de Inteligencia Artificial , representa una mirada fresca y estratégica al futuro del sector. Entre otras herramientas, en la actualidad Chef Yerika trabaja con ChatGPT , Gemini de Google , FlavorGraph o JuliusAI , así como también con el POS ( Point of Sale) Toast y MarketMan como ERP. Los ejemplares impresos ya están disponibles en puntos de venta seleccionados de Sanborns en la Ciudad de México, incluyendo sucursales de Santa Fe, Polanco, Condesa, Lomas y Satélite . La versión digital de la revista se puede consultar gratuitamente en el siguiente enlace: 📖 Revista Mundo Ejecutivo – Edición Julio 2025 (pág. 70) “Fue un verdadero honor formar parte de esta edición de Mundo Ejecutivo. Agradezco profundamente a su equipo editorial por la oportunidad en PODER compartir mi visión y por dar voz a quienes estamos construyendo puentes entre la tradición y el futuro de la cocina GRACIAS A LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y OTRAS HERRAMIENTAS DIGITALES.”— Chef Yerika Muñoz Para entrevistas, colaboraciones o ejemplares impresos para prensa o aliados, por favor contactar a:📩 info@chefyerika.com | 🌐 www.chefyerika.com
- Sopes, Memelas, Picadita, CHALUPAS… ¿Cuál es la diferencia? Una guía para saborear la diversidad del antojito mexicano
Chalupas poblanas: pequeñas delicias crujientes bañadas en salsa roja o verde, con carne deshebrada y cebolla fresca sobre una tortilla frita en manteca. Un clásico irresistible de Puebla. Del comal al corazón: conoce las diferencias entre los antojitos más tradicionales de México y aprende a identificarlos por su forma, origen y sabor. Quien haya caminado por los mercados, fondas o ferias mexicanas ha visto en las mesas una variedad de antojitos similares: tortillas gruesas, salsa, queso, frijoles, crema… ¿Pero son sopes o picadas? ¿Memelas o pellizcadas? Aunque a primera vista parezcan iguales, cada uno tiene su historia, su técnica y su lugar de origen. En este artículo trato de plasmar la celebración de esa riqueza, con una guía práctica para distinguirlos y disfrutarlos como bien se debe. Un país, muchas formas de antojarse La tortilla es el alma del antojito mexicano, pero es su transformación lo que le da carácter regional. Cada estado, cada región y hasta cada pueblo le ha dado un giro personal al concepto del “antojito”. Lo que en Puebla se conoce como “chalupa”, en Veracruz se llama “pellizcada” y en Oaxaca se convierte en “memela”. Aquí desgloso sus diferencias para que la próxima vez que tengas antojo, sepas exactamente qué pedir… y por qué. Los antojitos más populares y sus características 1. Sope Forma: Tortilla gruesa con borde pellizcado. Preparación: Se cuece en comal o se fríe ligeramente en manteca. Acompañamientos: Frijoles, salsa, lechuga, cebolla, queso fresco, crema y algún guisado. Región: Presente en casi todo el país. 2. Huarache Forma: Base alargada y grande, similar al tlacoyo. Preparación: Comal, con frijoles refritos dentro. Acompañamientos: Carne asada, nopales, salsa, queso, crema. Región: Popular en la Ciudad de México. 3. Chalupa Forma: Pequeña y delgada. Preparación: Frita en manteca. Acompañamientos: Salsa roja o verde, carne deshebrada, cebolla, queso. Región: Originaria de Puebla. Dato: No lleva ni crema ni frijoles. 4. Pellizcada Forma: Similar al sope pero más sencilla. Preparación: Comal, untada con manteca de cerdo y salsa. Acompañamientos: Queso fresco, salsa. Región: Veracruz. 5. Memela Forma: Ovalada o redonda. Preparación: Comal, se le pone asiento (grasa de cerdo) después de cocida. Acompañamientos: Frijoles refritos, salsa de chile pasilla, queso fresco. Región: Oaxaca. 6. Picada Forma: Tortilla pequeña. Preparación: Frita o cocida al comal, bordes pellizcados, bañada en salsa. Acompañamientos: Queso fresco, cebolla. Región: Centro y sur del país. Dato: Puede llevar huevo, carne o crema. 7. Tlacoyo Forma: Ovalada, alargada y puntiaguda. Preparación: Masa gruesa rellena de frijol, haba o chicharrón; cocida al comal. Acompañamientos: Nopales, queso fresco, salsa, cebolla y a veces crema. Región: Ciudad de México, Estado de México, Hidalgo. Una sola raíz, múltiples expresiones Todos estos antojitos tienen un origen común: la necesidad de crear comida accesible, sabrosa, nutritiva y fácil de preparar en comales de barro o hierro. Son platos humildes, de origen indígena, que han evolucionado con el paso del tiempo y se han adaptado a los ingredientes y costumbres locales. La manteca de cerdo, los frijoles, las salsas molcajeteadas y el queso fresco son protagonistas en cada versión. Consejo de Chef Yerika Cuando prepares cualquiera de estos antojitos en casa, elige masa de nixtamal fresca y cuécela en un comal caliente, sin miedo. El sabor del maíz es lo que define la calidad del platillo. Y recuerda: la salsa lo es todo . Puedes tener los mejores frijoles o el queso más fresco, pero sin una buena salsa, el antojito no canta. México no se cuenta en kilómetros, se cuenta en sabores. Y estos antojitos son la muestra más clara de cómo la identidad gastronómica se escribe en tortilla. Así que la próxima vez que veas un sope, una memela o una picada, no te confundas: cada uno tiene su historia, su sazón y su lugar en la mesa mexicana .
- LA RECETA DE LOS JUEVES: Pulled Pork con Col Cremosa al Chipotle y Puré de Camote
Un festín sureño con alma latina: ahumado, cremoso y con el dulzor exacto Hay platos que nacen de la tradición y otros que se transforman en nuevas costumbres al cruzar fronteras. Este pulled pork con col cremosa al chipotle y puré de camote es el resultado de ese mestizaje delicioso entre el sur profundo de los Estados Unidos y el carácter vibrante de la cocina latinoamericana. Un plato reconfortante que combina lo dulce, lo picante, lo ahumado y lo cremoso, donde la herencia culinaria del sur encuentra eco en las nuevas generaciones de cocineros latinos. Historia y concepto El pulled pork o cerdo desmenuzado es uno de los pilares de la barbacoa sureña. Cocinado durante horas hasta alcanzar una textura que se deshace al toque del tenedor, se suele servir en sándwiches o platos abundantes. Aquí lo reinterpretamos con un toque mexicano: col morada cremosa con chipotle , picante y sedosa, además de un acompañamiento de puré de camote , cuya dulzura natural crea el equilibrio perfecto con la intensidad del cerdo. Este plato es ideal para el otoño, para cenas festivas o simplemente para compartir un almuerzo lleno de sabor, color y personalidad. Receta completa Rinde: 4 porciones Tiempo total: 1 hora (si ya cuentas con el pulled pork cocido) Ingredientes Para el pulled pork: 500 g de pork shoulder cocido y desmenuzado (puede ser ahumado o braseado) ½ taza de fondo de cocción, jugo del asado o caldo de res. 1 cucharada de vinagre de manzana. 1 cucharada de azúcar moreno. 1 cucharadita de paprika ahumada. 1 pizca de comino molido. Sal y pimienta al gusto. (Opcional: unas gotas de salsa inglesa o de mostaza Dijon para mayor profundidad) Para la col cremosa al chipotle: 1 taza de col morada y 1 taza de col verde, finamente cortadas. 1 zanahoria rallada. 2 cucharadas de mayonesa. 1 cucharada de yogurt griego o crema ácida. 1 cucharadita de chipotle en adobo picado (ajustar al gusto) 1 cucharadita de miel. Jugo de ½ limón amarillo o lima. Sal y pimienta al gusto. Para el puré de camote: 2 camotes medianos (batatas dulces), pelados. 2 cucharadas de mantequilla. ¼ taza de crema espesa, leche entera o leche vegetal sin azúcar. 1 pizca de nuez moscada (opcional) Sal al gusto. Preparación paso a paso 1. Puré de camote sedoso. Hierve o asa los camotes enteros hasta que estén completamente suaves (30–40 minutos). Pélalos y tritura con un prensapuré o tenedor. Agrega la mantequilla y la crema, mezcla hasta lograr una textura cremosa. Ajusta con sal y, si deseas, una pizca de nuez moscada para un toque aromático. Mantén caliente. 2. Pulled pork caramelizado. En una sartén grande, calienta el fondo de cocción o caldo junto con el vinagre, azúcar, paprika, comino, sal y pimienta. Añade el cerdo desmenuzado. Cocina a fuego medio, removiendo ocasionalmente, hasta que la carne esté caliente, ligeramente caramelizada y bien impregnada del glaseado (10–15 minutos). Si se seca demasiado, añade un chorrito extra de caldo. 3. Col cremosa al chipotle. En un bowl, mezcla la mayonesa, yogurt, chipotle, miel, limón, sal y pimienta. Incorpora la col y la zanahoria. Remueve bien y deja reposar en frío al menos 15 minutos para que los sabores se integren y la textura se suavice. 4. Montaje del plato. Coloca una base generosa de puré de camote en cada plato. Sobre el puré, sirve una porción caliente de pulled pork. Finaliza con un montoncito de col cremosa al chipotle por encima o al lado. Puedes decorar con cebolla encurtida, cilantro fresco, microgreens o unas gotas de limón fresco. Consejos de Chef Yerika ¿Sin pulled pork listo? Puedes hornear una paleta de cerdo entera con cebolla, ajo, sal, pimienta y jugo de manzana a 150 °C por 3–4 horas hasta que se deshaga. La col debe estar crujiente pero flexible. Si es muy fibrosa, puedes masajearla ligeramente con sal antes de mezclarla. El chipotle cambia todo. Agrega poco a poco y ajusta según el nivel de picor deseado. Puré de camote sin miedo. Si quieres una versión más ligera, sustituye la mantequilla por aceite de oliva suave y la crema por leche vegetal. Este platillo es un homenaje a lo mejor de ambos mundos: el fuego lento del sur y los sabores audaces y coloridos de América Latina. Reconfortante, versátil y perfecto para compartir en momentos que celebran la fusión con autenticidad y alma.
- Un sincero agradecimiento de parte de la Chef Yerika Muñoz
Chef Yerika Muñoz representando con orgullo la elegancia, dedicación y raíces de la cocina mexicana. San José, California, 23 de junio de 2025 Estimado proveedor: Quisiera tomar un momento para agradecerle sinceramente por su apoyo, confianza y profesionalismo durante mi tiempo como Chef Ejecutiva en Zazil Cocina Mexicana, El Jardín y Taquería Parranga, todos parte del Grupo Resmex. A lo largo de este tiempo, contar con socios como usted ha sido esencial para garantizar que cada ingrediente, producto y servicio llegara a nuestras cocinas con la calidad y el cuidado que merecen. Detrás de cada platillo siempre ha existido una cadena de esfuerzo compartido, y usted fue una parte fundamental de esa historia. Hoy cierro este capítulo con gratitud, habiendo aprendido mucho y liderado cada proyecto con pasión. Comienza una nueva etapa para mí, llena de nuevos retos, en la que seguiré enfocada en honrar la cocina, sus raíces y su potencial. Gracias por haber sido parte de este camino. Espero que nuestros caminos se crucen nuevamente en el futuro, quizás en nuevas cocinas, nuevos proyectos y siempre con el mismo espíritu de colaboración que tanto valoro. Con aprecio y respeto, Chef Yerika Muñoz info@chefyerika.com www.chefyerika.com San José, California. June 23rd, 2025. Dear Supplier, I would like to take a moment to sincerely thank you for your support, trust, and professionalism during my tenure as Executive Chef at Zazil Cocina Mexicana, El Jardín, and Taquería Parranga, all part of the Resmex Group. Throughout this time, having partners like you has been essential in ensuring that every ingredient, product, and service reached our kitchens with the quality and care they deserve. Behind every dish, there has always been a chain of shared effort, and you were a fundamental part of that story. Today, I close this chapter with gratitude, having learned a great deal and led each project with passion. A new stage begins for me, one full of new challenges, as I remain focused on honoring cuisine, its roots, and its potential. Thank you for being part of this journey. I hope our paths cross again in the future, perhaps in new kitchens, new projects, and always with the same spirit of collaboration that I deeply value. With appreciation and respect, Chef Yerika Muñoz info@chefyerika.com www.chefyerika.com












