LA RECETA DE LOS JUEVES: Trucha andina a la brasa con salsa de huacatay, quínoa negra y vegetales de altura
- Chef Yerika
- 11 dic 2025
- 4 Min. de lectura

Esta propuesta reúne tres emblemas de la cocina de los Andes: trucha fresca, huacatay aromático y quínoa ancestral. El resultado es un plato elegante, perfecto para la carta o para una cena especial, donde el fuego hace su magia, la salsa verde abraza sin tapar y la guarnición aporta textura y nutrición.
Un poco de historia (por qué este plato es “andino”)
La trucha llegó a las alturas a inicios del siglo XX y se adaptó con facilidad a las aguas frías de las lagunas altoandinas, convirtiéndose en una proteína cotidiana de las regiones serranas. El huacatay —la “albahaca negra” andina— ha perfumado chupes, ocopas y pachamancas desde tiempos prehispánicos, aportando notas herbales únicas. La quínoa, cultivo madre de los Andes, aporta aminoácidos completos y una textura suave que combina de maravilla con pescados de carne delicada. Juntos, estos ingredientes cuentan una historia de territorio, adaptación y sabor.
Rinde, tiempo y dificultad
Rinde: 4 porciones
Tiempo activo: 35–40 min
Dificultad: Media (control del punto de cocción y emulsiones sencillas)
Ingredientes
Trucha y vegetales
4 filetes de trucha fresca con piel (180–200 g c/u)
2 cda aceite de oliva (para el pescado)
1 cdita sal fina + ½ cdita pimienta negra
2 zanahorias medianas, en bastones
1 zapallito/zuquini mediano, en medias lunas
1 taza habas o vainitas blanqueadas (opcional)
1 cda mantequilla o 1 cda aceite de oliva (terminado)
Quínoa negra (base)
1 taza quínoa negra (o roja/blanca mezcladas)
2 tazas caldo vegetal o agua
1 hoja laurel, 1 diente de ajo machacado
½ cdita sal
Salsa de huacatay (emulsión verde)
1 taza hojas de huacatay (ligeramente prensadas)
½ taza cilantro (hojas y tallos tiernos)
1 ají amarillo sin venas ni semillas (o 1 cda de pasta)
1 diente ajo pequeño
40 ml jugo de limón o lima (al gusto)
60 ml aceite de oliva suave
2–4 cda caldo o agua helada (para ajustar textura)
Sal fina al gusto
Acabados y extra (opcionales)
Rabanitos en láminas finas
Hojas tiernas (berros, microgreens)
Gotas de aceite de ají amarillo o aceite de oliva
Limón en gajos
Mise en place (técnicas clave)
Quínoa sin amargor: lávala bajo el grifo frotando hasta que el agua salga clara (elimina saponinas).
Salsa brillante: licúa frío y emulsiona con aceite al final; si calientas, perderá color.
Trucha perfecta: piel seca = piel crocante; sal justo antes de ir a la plancha.
Vegetales “de altura”: cocción breve, textura firme; busca color y crocante.
Preparación paso a paso
A) Quínoa negra
Enjuaga la quínoa y escurre.
En una olla, pon el caldo/agua, ajo, laurel y sal; cuando rompa a hervir, añade la quinoa.
Baja a fuego suave y cocina 15–18 min hasta que absorba; apaga, reposa 5 min tapada y airea con un tenedor.
B) Salsa de huacatay (emulsión verde)
En licuadora: huacatay, cilantro, ají, ajo, limón y 2 cda de caldo. Procesa breve.
Con la licuadora en marcha, hilito de aceite hasta emulsionar. Ajusta sal y acidez.
Si hace falta, agrega 1–2 cda de caldo helado para lograr textura sedosa (ni espesa, ni aguada). Mantén refrigerada.
C) Vegetales
Saltea zanahoria y zapallito con 1 cda de aceite, sal y pimienta 2–3 min (punto crocante).
Si usas habas/vainitas blanqueadas, incorpóralas al final solo para calentar.
D) Trucha a la brasa/plancha
Seca bien los filetes. Unta con aceite, salpimienta.
Plancha o parrilla muy caliente. Coloca con la piel hacia abajo sin mover 3–4 min (piel crocante).
Voltea 30–60 s solo para sellar y retira; añade 1 nuez de mantequilla o chorrito de aceite fuera del fuego para satinar.
Emplatado
(estilo restaurante)
Traza una cucharada generosa de salsa de huacatay en el plato.
Coloca un cucharón de quinoa como base y apoya la trucha encima (piel arriba).
Distribuye los vegetales a un lado para dar altura y color.
Decora con rabanitos, hojas tiernas y unas gotas de aceite. Sirve con gajos de limón.
Variantes (misma técnica, nuevos perfiles)
Salmón andino: usa salmón, pero reduce el tiempo en la piel (más grasa).
Mar & sierra: añade camarones salteados al terminar, glaseados con una cucharadita de ají amarillo.
Versión vegetariana: sustituye la trucha por portobellos o coliflor a la brasa; queda espectacular con la salsa.
Quínoa cítrica: mezcla la quínoa con ralladura de limón y aceite de oliva al final.
Tips de la Chef
Piel crocante garantizada: trucha bien seca, plancha muy caliente y no moverla hasta que dore.
Verde que te quiero verde: la salsa no hierve; si pierdes color, corrige con unas hojas de cilantro fresco al final.
Equilibrio: la trucha pide acidez (limón) y grasa buena (aceite/mantequilla) para brillar.
Servicio ágil: deja la salsa lista y la quinoa caliente; cocina la trucha a la minuta.
Textura pro: si quieres una salsa más sedosa, cuela por malla fina.
Maridaje
Vino: Sauvignon Blanc o Torrontés joven (acidez y notas herbáceas).
Cerveza: Witbier cítrica o lager limpia.
Sin alcohol: limonada con hierbabuena o chicha morada ligera.
Costeo y mise
(para operación)
Porción ideal de trucha: 180–200 g.
Salsa: rinde para 6–8 porciones; conserva refrigerada por 48 h.
Quínoa: 1 taza en crudo rinde 4 porciones generosas.
Al final, esta trucha andina a la brasa funciona porque respetas tres ejes: calor, humedad y equilibrio. El calor alto y seco crea una piel crujiente (plancha muy caliente, pescado bien seco y sin moverlo); la humedad interior se conserva al cocinar casi todo el tiempo por el lado de la piel y dar solo un “beso” de calor por el lado de la carne; y el equilibrio llega con la acidez de la salsa (limón), la grasa justa (aceite/mantequilla para satinar) y el verde herbal del huacatay que limpia el paladar. Si clavas esos tres puntos, no hay misterio: sale siempre elegante.











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